Historia y tradición familiar: El secreto tras el éxito del mejor vino País 2019 del Valle del Itata

Gerardo Sandoval, es profesor de historia, investigador y heredero de una rica tradición familiar en la elaboración de mostos en el Valle del Itata.

Miércoles, 11 Diciembre, 2019

Entre los vinos premiados en el último concurso del Vino del Valle del Itata realizado en Portezuelo, destacó como Mejor Vino País, “Casa y Teja” de la Viña Alto Piedra, ubicada en el sector Cerro Coiquén, en Quirihue, de la productora Nelly Aguilera.
Un vino que en opinión del selecto jurado del certamen, resume en buena parte lo que representa hoy por hoy el Valle del Itata en el concierto nacional: mostos que rescatan tradiciones de más de 300 años mediante prácticas ancestrales, de la mano de cepas que ya forman parte del patrimonio cultural del país.
Y es la tradición contenida en profundas raíces familiares, lo que esconde el éxito del mejor vino País del Itata. Tras la elaboración de “Casa y Teja” está Gerardo Sandoval Aguilera, hijo de Nelly, quien producto de una rica herencia, tomó lo mejor del viñedo familiar para elaborar el que se transformaría en el mosto ganador.
“Yo soy profesor de Historia y mi otra pasión son los vinos, que he heredado de mis padres y abuelos”, afirma el productor, quien fiel a su formación profesional, se dedicó a estudiar los orígenes del vino en Itata.
“La historia y también el sentido de pertenencia me ha llevado a estudiar mucho sobre el tema, dentro del análisis de la historia vitivinícola del siglo XIX me di cuenta de la importancia que tuvo la producción de vinos acá. Mientras en zonas como La Araucanía predominaba la producción de trigo, en Itata se producía vino a gran escala, tanto, que era exportado a Perú y otros países, donde era conocido como vino de Concepción durante la Colonia”, explica.
En el marco del análisis histórico, se reveló ante el viñatero e historiador la importancia de las cepas tradicionales que han permanecido más de dos siglos inalterables en el Valle del Itata.
“De ahí que me interesara especialmente en la cepa País, que es la que lleva más años en la zona, desde los tiempos de los conquistadores, y también por sus condiciones de adaptabilidad a una zona de poco agua”, asegura.
Imbuido de la historia de la uva local y con un fuerte arraigo de las prácticas campesinas en la elaboración del vino, el docente y viñatero quirihuano comprendió rápidamente que ambos conceptos, historia y tradición, debían ir de la mano, por lo que se abocó a la elaboración de sus propios vinos con la misión de traspasar tales características a la botella. Ahí entran en acción dos enólogos que a su juicio, han sido fundamentales en la elaboración: Demy Olmos y Gustavo Martínez, éste último, extensionista del Centro de Extensión Vitivinícola del Sur.
“Con Gustavo conversamos periódicamente sobre el vino, me ha orientado en todo el proceso de la crianza de la parra, análisis de suelo, en el abono y en el seguimiento constante de todo el proceso”, resume.
Al manejo enológico presente en la elaboración de los vinos, se suman técnicas propias de producción, arraigadas en el Valle del Itata. “No usamos tanto el alambrado, como en las viñas de las regiones más industriales, son viñas de cabeza, además sólo usamos sulfito para estabilizar el vino”, agrega.
Primera cosecha 
El vino país ganador en Portezuelo se trató en rigor de la primera cosecha del productor quirihuano.
“Contribuimos con el concurso con solo cuatro botellas que hicimos especialmente para la ocasión, ahora viene el proceso de filtrado y en tres semanas estaremos embotellando unas mil botellas que pretendo enviar a concursos y también a algunos restaurantes y hoteles de la zona y de Santiago”, revela.
Gerardo Sandoval enfatiza que en la elaboración de su vino, “están muy presentes mi padre y mi madre, me ayudan, es una gran experiencia familiar de trabajo conjunto”.
Proyectando su pasión vinífera, reconoce formar parte de una nueva generación de productores en el Valle del Itata que busca producir los vinos de calidad que están demandando conocedores de la buena mesa.
“Es lo que nos han dicho, somos parte de una juventud que se ha ido reinventando con mayor tecnología, en Quirihue nos estamos organizando como Quirihue Wine y nos queremos diversificar a cepas como cinsault, moscatel de alejandría, carignan y también late harvest”, afirma.



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