Usuarios del Cevdelsur ganadores de concursos de vinos entregan sus claves para el éxito

Productores de los valles del sur de Chile cerraron un año exitoso de la mano de sus vinos de calidad, muchos de ellos, premiados en importantes certámenes.

Miércoles, 19 Diciembre, 2018

El sacrificio, el esfuerzo y la constancia son recompensados. Acapararon la mayor parte de los premios al mejor vino realizados este año en diferentes comunas del país, gracias a una particularidad: Privilegiaron la calidad de sus mostos, comprendiendo que es el camino para consolidar su producción vinífera y alcanzar el sustento económico con sus emprendimientos.
Algunos apelaron a la diversificación de sus productos, otros a la comercialización de sus mejores mostos y otros, a la forma natural de hacer vinos de calidad.
Todos ellos tienen un denominador común: son usuarios del Centro de Extensión Vitivinícola del Sur (Cevdelsur) y como tal recibieron un apoyo fundamental de los enólogos del centro, quienes los acompañaron en sus procesos productivos, pero también en sus sueños y anhelos.
El resultado, vinos de calidad y el convencimiento de que pueden embotellar sus producciones de uva para optar a la comercialización de sus propios productos.
Todos tienen un sello distintivo que han comenzado a transmitir a sus mostos, comprendiendo que el estilo, cariño y manejo enológico recibido, son las claves del éxito.
Joel Neira, (Centinelas del Itata – Piedras del Encanto, Ránquil): “La clave ha sido el trabajo en equipo y el constante apoyo del enólogo”
Dos espumantes de Ránquil acapararon las principales noticias del rubro al obtener medalla de oro en el Catad’Or Wine Awards 2018, el más importante concurso de vinos de calidad de Sudamérica, cuya premiación se realizó en julio en el Teatro Municipal de Santiago.
Los espumantes Brutall (brut o seco 2016), de la sociedad vinífera Centinela del Itata y Kürüf (Cinsault 2016), de la viña Piedras del Encanto, se ubicaron en un selecto grupo de viñas que obtuvo medallas doradas durante el encuentro.
“Ya tenemos cuatro medallas de oro en dos concursos internacionales y dos nacionales, la clave ha sido el trabajo en equipo y el apoyo constante del enólogo, Edgardo Candia, a quien conocemos de años”, explica Joel Neira, uno de los 17 socios de Centinelas del Itata y propietario de Piedras del Encanto, sociedades usuarias del Centro de Extensión Vitvinícola del Sur.
Los galardones obtenidos le han permitido a ambos productos llegar a exigentes paladares en el exterior, posicionando a Ránquil y al Valle del Itata en selectos mercados interesados en los vinos de esta zona del país.
“Es un orgullo para nosotros, queremos seguir dándonos a conocer y para eso contamos con el respaldo del Centro que nos ha permitido obtener vinos de calidad internacional”, afirma Joel Neira.
Pedro Fuentes (Viña Sol de Los Mayos, Ránquil): “Antes había que rogarle a la gente que comprara vinos País”
“Tengo vinos que ya son bien conocidos, la gente los conoce, he apostado a la calidad e higiene, manejo las vasijas limpias y eso siempre hay que transmitirlo en nuestros procesos”, afirma Pedro Fuentes, quien produce sus mostos en el sector Capilla de Ránquil, “en la punta del cerro”, afirma.
Sus productos “estrella”, van de la mano de uvas patrimoniales. Su vino “Roble Viejo” obtuvo medalla en categoría País en el 22º Concurso del Vino de Ránquil y del Itata Profundo 2018 y junto con el vino “El Rayo”, un moscatel de Alejandría, serán presentados en la segunda versión del Concurso Catad’Or Ancestral, que se realizará en Chillán entre el 4 y el 7 de enero próximo.
“Me atreví con uva País y me ha ido bien, antes había que rogarle a la gente que los comprara y tenía que venderlo a granel, pero ahora con el apoyo del enólogo del Centro, Gustavo Martínez, hemos comprendido su valor y potencial”, afirma el productor quien comercializa sus vinos en diferentes comunas, en especial Santiago.
A juicio del productor, no existen diferencias de calidad en el vino que se produce en el Valle del Itata, y en general en los valles del sur de Chile, “solo se requiere un mayor apoyo en la parte comercialización”, afirma.
Carmen Escares (Santa Carla, Portezuelo): Valle del Itata como valor agregado
Carmen Escares comenzó vinificando en garrafas su producción de uvas en el viñedo familiar del sector Chudal, en Portezuelo. Pronto, sin embargo, se empapó del valor del Valle del Itata y sus centenarias viñas comprendiendo el valor diferenciador que podría entregar a sus productos.
“En mi caso tengo viñas de 180 a 200 años y el suelo tiene cuarzo, lo cual le da una mineralidad especial que aprovecho en mis vinos”, sostiene la productora, quien reconoce que tales características incluso han atraído a turistas extranjeros en busca de viñedos antiguos y únicos en el mundo.
Su convencimiento sobre la importancia de sus viñedos, la llevó a embotellar sus propios vinos y con el apoyo del Centro, lograr productos con exitosa incursión en el mercado y en concursos viníferos.
“Nuestro cabernet sauvignon 2018 obtuvo el primer lugar en el Día de Campo de Indap en Trehuaco y el moscatel de Alejandría 2018, se quedó con el segundo lugar”, relata Carmen, quien agrega en su palmarés el segundo lugar de su vino “Emilio” categoría Cinsault en el reciente concurso de vinos de Ránquil.
Carmen reconoce que el esfuerzo y la calidad son clave para lograr un vino apetecible y diferenciador del resto, para lo cual ha sido fundamental el respaldo del enólogo del Centro, Mauricio González.
“Nos ha ayudado mucho, tenemos una excelente relación, estamos muy contentos con él porque ahora hacemos las cosas con mayor seguridad y apoyo, incluso nos asesora en todo el proceso, como con la bodega, ha sido una ayuda fundamental”, afirma.
Deisy Villagrán (Altos del Valle, Portezuelo): Apostando por la comercialización
En el sector Buenos Aires de Portezuelo, se encuentra la bodega de los vinos “Altos del Valle”, empresa cuyo modelo se basa en la compra del vino base para aplicarle valor agregado de la mano de la innovación que aporta el Centro de Extensión Vitivinícola del Sur.
“Nos dimos cuenta que nuestros vinos dulces tenían una muy buena venta y apostamos por mejorar su calidad”, sostiene Deisy Villagrán, quien destaca el aporte del Centro en la constante búsqueda y definición de los vinos que producen.
“Con nuestro Cinsault dulce tardío obtuvimos medalla de oro en la categoría innovación en el Concurso de Vinos de Ránquil y con el Moscatel Late Harvest 2017 el primer lugar en el Concurso Interregional de Coelemu”, relata la productora.
Tal definición en la estrategia de comercialización le ha permitido a la empresa vender sus productos en ferias productivas de diferentes comunas del país y en encuentro de expositores de mundo rural.
“Hemos podido embotellar toda nuestra producción, cuatro mil litros de late harvest, dos mil litros de cinsault y dos mil litros de rose”, sostiene con orgullo.
Aguedo Hernández (Cuvas de Ninhue): “Nuestros vinos son puros, saludables y sin químicos”
Aguedo Hernández es uno de los 19 socios que conforman la Cooperativa Campesina Uvera, Vinera y Alcoholes de Ninhue, ubicada en el sector El Rincón. En este lugar embotellan dos mil litros bajo un proceso de vinificación completamente natural.
“Nuestro vino de uva País se realiza de una forma totalmente artesanal, sin químicos, y ese es nuestro punto a favor para obtener un vino con un valor agregado que es muy apreciado sobretodo en el extranjero, porque es un vino puro y saludable, características que están siempre presente en el consumidor europeo”, destaca el productor.
Tales cualidades, afirma, han sido valoradas por los jurados en diversos concursos, prueba de ello fue el primer lugar en el concurso regional en Trehuaco categoría Uva País.
Clave en la forma de vinificar ha sido el aporte del enólogo Mauricio González. “Es una excelente persona, estamos muy contentos, nuestro éxito tiene mucho que ver con nuestro enólogo”, enfatiza Aguedo Hernández.
Luis Parra (Sauzal, Cauquenes): Un vino de nicho y alta calidad
Con su vino Sol de Parra, Luis Parra sorprendió al jurado del último concurso de la Asociación de Productores de Vino de Cauquenes, en el Valle de Tutuven, el que le otorgó el primer lugar en la categoría País Asoleado.
Produce también cepa cabernet de su propio viñedo el cual embotella íntegramente.
“Nuestro vino ha tenido muy buena aceptación en ferias productivas y la idea es seguir fomentándolo, especialmente nuestro País Asoleado”, explica Luis Parra quien reconoce el arduo trabajo que tiene el proceso de vinificación de este tipo de vino.
“Tiene harto trabajo el cortar y secar la uva hay que esperar que esté como pasa entonces es poco el rendimiento”, explica el productor. La clave, entonces, es la dedicación para dar con un vino de alta calidad, “y en esto, el apoyo del Centro de Extensión Vitivinícola ha sido vital”.

 

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