Seminario organizado por el Cevdelsur proyectó el futuro vinífero en La Araucanía

Con gran convocatoria, expertos dieron a conocer los principales lineamientos del desarrollo de la producción de vinos en esta zona del país.

Miércoles, 28 Agosto, 2019

Las expectativas y el futuro del negocio vinífero de La Araucanía, considerando tantos sus ventajas como desventajas en materia geográfica, fue el punto central del debate generado a partir de las exposiciones de académicos y expertos, durante el seminario “Manejo de la vid en la Región de La Araucanía”, realizado el 23 de agosto en la sede Temuco de la Universidad Santo Tomás, encuentro organizado por el Centro de Extensión Vitivinícola del Sur.
Con gran éxito de asistencia, la actividad contó con la presencia de autoridades, productores y estudiantes, interesados en el creciente rubro vitivinícola de la región, limitado por ahora a unas 32 hectáreas (Odepa 2018).
Por esta razón, en el seminario quedó de manifiesto el alto interés por orientar unidades de negocios hacia el mundo del vino.
“A diferencia de otros valles como Itata, donde productores llevan años en el rubro y en los se requiere básicamente de apoyo en técnicas y mejoras en eficiencia, en el caso de La Araucanía hay mucho por hacer”, afirmó Ignacio Serra, ingeniero agrónomo, investigador de la Universidad de Concepción y Doctorado en Viticultura, uno de los expositores en el seminario.
Serra plantea que en La Araucanía los productores e interesados en invertir en viñedos proceden principalmente desde otros rubros productivos, por lo que requieren de apoyo inicial, desde dónde cultivar, pasando por manejos de viñedos y todo el proceso de vinificación.
Respecto a las cepas, plantea que debido al clima frío predominante se ha optado básicamente por variedades de ciclo medio, como vinos blancos, o de ciclo corto, como tintos de variedades como pinot noir, aún cuando existen ejemplos en la zona con otras cepas.
La zona geográfica juega un rol esencial en la productividad vinífera de L a Araucanía, puesto que una de las principales amenazas para las viñas en esta zona son las heladas primaverales, presentes en toda la región, aseguró en su exposición el ingeniero agrónomo y viticultor, Pedro Izquierdo.
El experto advirtió a los presentes que el tejido de la vid es muy sensible a las heladas. Se considera inaceptable la zona en que el periodo libre de heladas es inferior a 195 días/año considerando que la vid crece 220 a 250 días/temporada.
El método mas efectivo para controlarla, expuso, es la aspersión de agua durante el evento de heladas.
Expuso además que es posible encontrar dentro de la región lugares de más o menos aptitud dentro o fuera de los márgenes considerados. En general, las laderas de exposición norte acumularán mas temperatura, mientras que parte baja de los valles sufrirán más heladas. De ahí que la evaluación de lugar pertinente, caso a caso, es imprescindible, planteó el viticultor.
A modo de conclusión, el experto afirmó que la plantación de viñas para venta de uvas finas no presenta ventajas comparativas en la región. No obstante, la plantación de viñas para producción de embotellado (vino tranquilo o espumante) en pequeña escala, es un buen negocio en la medida que se pueda vender directamente al consumidor y la calidad e imagen justifique precios de alta gama.
Aseguró, además, que la plantación de viñas en alianza con elaboradores tradicionales, enmarcados en programas de RSE, resulta viable.
Integración al enoturismo 
El potencial vinífero de la Araucanía es aún mayor, coincidieron los expertos presentes en el seminario, si es que los proyectos van asociados al turismo. “La gente no tiene problemas en pagar diez mil pesos por una botella si es que está disfrutando de un entorno natural y buen servicio”, grafió Pedro Izquierdo quien destacó la importancia de contar con viñedos ubicados en sectores de fácil acceso para turistas, en lo posible en racimos de proyectos cercanos que justifiquen “rutas de turismo enológico”.
“Yo lo que les digo es que vendan directamente sus productos, pero creo que el futuro está en las viñas mapuches y en la integración de los proyectos, por ejemplo de la mano del enoturismo”, enfatizó.
Para Ignacio Serra, las viñas mapuches y también aquellas impulsadas por colonos en comunas como Capitán Pastene, “le dan un crisol importante de oportunidades a la zona”.
Otra de las recomendaciones es adoptar centros demostrativos para acompañar en la práctica a los viñateros de La Araucanía que apuesten por el rubro, asegura Juan Hirzel, ingeniero agrónomo del INIA Quilamapu.
“Faltan proyectos demostrativos, tres a cuatro lugares que se podrían implementar para ir enseñándoles a los productores”, afirmó.
Los expositores coincidieron además en la importancia del trabajo que realizan proyectos como el Centro de Extensión Vitivinícola del Sur, en el acompañamiento de productores de La Araucanía que buscan elaborar vinos de calidad con una identidad propia.