Seminario analizó desafíos del control de enfermedades de la vid para productores e investigadores

Expertos internacionales y nacionales abordaron las necesidades de contar con un sistema de certificación de plantaciones y la elaboración de productos orgánicos.

Miércoles, 18 Abril, 2018

Las enfermedades que afectan a los viñedos se ha transformado en un tema global. De la mano del ingreso de cepas premium, en especial desde Francia, Italia o España, nuevas fitopatologías acechan a la producción de vinos, que se suman además a las virosis más frecuentes en el país.
De ahí que la presencia de múltiples virus represente hoy todo un desafío para los productores y también para el mundo académico.
Así lo dieron a conocer expertos que participaron del seminario internacional “Enfermedades de la Vid” realizado el lunes 16 de abril en el Auditorio de la Facultad de Agronomía de la Universidad de Concepción, Campus Chillán, organizado por el Centro de Extensión Vitivinícola del Sur, proyecto de la Universidad California Davis Chile, que con apoyo de Corfo, busca mejorar la calidad de los vinos que se producen en los valles de Tutuvén, Itata, Bío Bío y Malleco.
En la ocasión, Cristina Cabaleiro, académica e investigadora de la Universidad de Santiago de Compostela, en España, dio a conocer el trabajo que se realiza en esta casa de estudios en viticultura y sanidad vegetal, junto al proyecto, Pathogen (Erasmus+, UE) destinado a la Unión Europea, para la formación de viticultores, viveristas y técnicos en enfermedades en la vid.
“Básicamente, la idea es que al hacer plantaciones nuevas, el viticultor conozca esos patógenos que vienen en el material y que no puedes curar, donde normalmente los daños se presentan al cabo de 20 o 30 años, cuando la producción y sobre todo la calidad decrece, y que además se conocen poco, por lo que se hace muy necesario conocerlas”, explicó la investigadora.
La necesidad de transmitir conocimientos sobre las enfermedades a la vid se torna necesaria en un contexto global, sostiene Cabaleiro, debido a la introducción de cepas desde el viejo continente. “Europa es la cuna de los vinos, persisten parcelas donde ha habido viñas por cientos de años y aquí llegan variedades españolas, italianas, francesas, entonces cuando no ha habido controles, cuando ha habido un virus en Europa, se extiende a todas partes, por lo que los controles al material son muy importantes”.
Respecto a la realidad local en los valles del sur de Chile, la experta destaca que si bien aún no es frecuente ver las patologías comunes de Europa, como la filoxera, advierte, sin embargo, que el fuerte incremento de las plantaciones de vid aumenta el riesgo de una mayor propagación de virus, “que en el caso de la vid, suman alrededor de setenta”.
De ahí, apunta, que el desafío para la producción vinífera vaya de la mano con los controles de calidad. “La tendencia en el tratamiento de este tipo de enfermedades va sobre todo por la certificación de las plantaciones, que haya una institución que compruebe mediante análisis de laboratorio, que se pueden multiplicar clones que permitan estar libre por lo menos de los virus más importantes o los que producen más daños”, afirma Cristina Cabaleiro, quien advierte que “el sistema de certificación creo que todavía no está muy consolidado, y es importante porque se está plantando mucho y el vino puede ser excelente pero la producción baja y la calidad no madura bien, los países más frescos, en el caso de Chile en la zona sur, en el caso de Francia e Italia sus zonas norte, pueden tener más problemas”.
Enfermedades comunes en los valles viníferos del sur
Las enfermedades de la vid más comunes en los valles viníferos del sur de Chile, en especial desde Itata al sur, son frecuentemente diagnosticadas por el Laboratorio de Diagnóstico de la Facultad de Agronomía de la Universidad de Concepción. “Una de las enfermedades más recurrentes es el oídio y botrytis pero también nos han llegado antracnosis que se ha presentado con cierta regularidad al igual que el mildiu de la vid”, enumera el investigador de la UdeC, Ernesto Moya, quien sostiene que con el cambio climático y aparición de nuevas plagas, los viñateros deben estar preparados.
Moya destacó los esfuerzos que se han realizado en Chile por controlar la virosis en las vides, que se transmite a través del material vegetativo. “Pero en la medida que han mejorado las técnicas de diagnósticos también empiezan a parecer problemas como el fitoplasma, que en los últimos diez años ha sido un tema con mayor recurrencia y que puede llegar a ser un problema en la región”, advirtió.
En cuanto a las tendencias en materia de control de enfermedades de la vid, Moya sostiene que dependerá del sistema de producción, donde “el productor orgánico ve un poco más limitada sus condiciones porque hay pocos productos que están autorizados, mientras que productores con métodos convencionales tienen la posibilidad de usar fungicidas y otro tipo de productos, pero la tendencia a nivel mundial es hacia productos más biológicos y creo que ahí estamos al debe en materia de investigación”.  El académico recalca que “si bien los fungicidas no son nocivos si se utilizan bien, la tendencia actual es a reducir mucho los productos en base, por ejemplo, a cobre, como ocurre en Europa, que restringe mucho este tipo de productos, viene todo un cambio estructural de la necesidad y aparición de nuevos productos en base a microorganismos o extractos de plantas para el control de esa problemática”.
Conscientes de este desafío, Moya anunció la presentación, como Facultad de Agronomía, de un proyecto Fondef para buscar controladores biológicos a partir de parras centenarias.
Red de colaboración
El tratamiento de las enfermedades de la vid es un tema global, por lo que las redes de contacto entre universidades y centros de investigación resulta fundamental. El seminario internacional realizado en Chillán fue una instancia de encuentro entre el mundo académico, los productores e investigadores.
“Como vivimos en un mundo globalizado, es importante generar redes de contacto con otras entidades, este seminario representa plataformas de interacción de diferentes instituciones que nos permite ver en qué cosas tal vez nosotros podremos estar participando en el futuro y contar con una red de colaboración”, destacó Ignacio Serra, enólogo y académico de la Facultad de Agronomía, quien integra el directorio del Centro de Extensión Vitivinícola del Sur, cuyos socios estratégicos los conforman enólogos de la Universidad de Concepción, Instituto Nacional de Investigaciones Agropecuarias (Inia) y Universidad California Davis Chile.