El exitoso caso de asociatividad de Ecoparras: “Hacer vino comunitario es lo óptimo”

Con cuatro años de trayectoria, agrupación de productores de uva de Portezuelo ha logrado comercializar a buenos precios. Hoy piensan en elaborar sus propios vinos.

Viernes, 20 Diciembre, 2019

Un gran paso es el que está dando la asociación de viñateros Ecoparras de Portezuelo, en el Valle del Itata.
Prácticamente terminadas se encuentran las obras de construcción de una moderna bodega que permitirá acopiar y vinificar la uva procedente de los socios que aportan al proyecto asociativo, integrado por 65 productos portezolanos y también de la comuna de San Nicolás.
La asociación nació el 2015, durante la entonces mesa del vino del Biobío, frente a la necesidad de unir esfuerzos para obtener mejores precios por la venta de la uva, obtenida de viñedos en el que predominan cepas patrimoniales, preferentemente, País y Cinsault.
El modelo de negocios consiste en el pago a los socios de mejores precios por la uva que a su vez se vende a poderes compradores, totalizando una venta de 900 mil kilos de uva, explica Patricio Bustos, representante de la empresa asociativa.
Durante los últimos años, la organización entendió la importancia de dar valor agregado a la producción, mediante la vinificación propia, logrando actualmente vinificar un 20% de la uva producida por los socios.
La positiva experiencia que ha dejado la vinificación, explica Bustos, dio pie a una tercera etapa. “Consolidar nuestro proyecto a través de la construcción de un galpón, con cuvas y maquinarias modernas para aumentar el volumen de vino, para eso obtuvimos un cofinanciamiento de Indap que aportó un 80% y el resto fue aportado por los propios socios”, explicó.
Sólo el 2018, Ecoparras elaboró 40 mil litros de vino, mayoritariamente a granel, el cual se comercializa localmente, logrando además exportar una pequeña partida. El objetivo, con la nueva infraestructura, es llegar a los 70 mil litros almacenados.
En las decisiones técnicas que permitieron levantar la flamante bodega, ubicada en el kilómetro 25 de la ruta que une Chillán y Portezuelo, en el sector Puente Coronta, clave ha sido el apoyo del Centro de Extensión Vitivinícola del Sur, cuyos extensionistas han permitido tomar las mejores decisiones, reconoce Patricio Bustos.
“Ha sido una experiencia muy enriquecedora para nosotros contar con la calidad de los enólogos del centro, nos han apoyado en la preparación de las viñas para dar con un vino de calidad, nos colaboran además en el seguimiento al proceso de elaboración, pero también en el tema comercial con posibles compradores, entonces es un todo que nos permite trabajar en el objetivo que nos propusimos, de lograr hacer un vino homogéneo y de mejor calidad”, explica el representante de Ecoparras.
Asociatividad 
Ecoparras ha sido destacado como un ejemplo de asociatividad, tema en el que si bien existe un diagnóstico compartido sobre las ventajas de adoptar este modelo para los pequeños productores de uva de los valles del sur de Chile, en la práctica las experiencias no se han consolidado en forma masiva.
Patricio Bustos reconoce que es un proceso difícil pero necesario.
“La asociatividad cuesta, existe un individualismo muy acentuado aún en el Valle del Itata, falta mejorar las confianzas, pero lo que podemos decir es que si bien es difícil, hacer vino en forma comunitaria es lo óptimo, se pueden alcanzar mejores precios y lograr mejor calidad en las asesorías, es un desafío por el cual estamos trabajando contínuamente”.