De la uva a la botella: Productores apoyados por el Cevdelsur comercializan con éxito vinos de calidad

Con el apoyo del Centro de Extensión Vitivinícola del Sur, han logrado instalar sus vinos en reconocidas tiendas especializadas.

Lunes, 13 Mayo, 2019

Despreocupados ante los vaivenes de los precios de la uva, productores viníferos del Valle del Itata ha sabido reconvertirse y embotellar, con exitosos resultados económicos, sus propios vinos.
Apoyados por enólogos extensionistas del Centro de Extensión Vitivinícola del Sur, pequeños viñateros han apostado por la calidad y la innovación, dándose el gusto de colocar sus vinos, desde importantes restaurantes, hasta concurridas ferias productivas.
“Vender nuestros vinos embotellados ha sido clave, los restaurantes no están preocupados del precio que tiene la uva, a ellos les interesa comprar una botella de buen vino y pagan lo que esa botella vale”, sostiene Javier Romero, quien en un variopinto predio de tres hectáreas que mantiene en el sector de Ranquililahue en Coihueco, produce diferentes cepas, de las cuales genera vinos que se encuentran actualmente presentes en reconocidos restaurantes de Santiago, entre ellos, La Vinocracia y Carrer Nou, frecuentados por amantes del buen vino.
Para este productor, la gestión comercial la comparte en sociedad con un sobrino quien ubica los vinos en Santiago, luego de un período de difusión de los mostos entre propietarios de importantes locales especializados en vinos.
“Nos ha ido muy bien con nuestro vino, Alas de Parra, nos piden mayoritariamente Cinsault y Garnacha, una cepa que ha comenzado a dar que hablar y que se comporta bastante bien acá en la zona”, afirma Romero, quien sostiene que envasaron 1.200 botellas de cosecha 2017 y que mantiene en guarda las cosechas 2018, a la que se sumará la de este año. El próximo paso, sostiene, será la exportación.
Mercado local
Bajo la misma premisa, Lucía Torres comprendió que embotellar sus propios vinos, era la única forma de tener que lidiar cada año con el bajo precio de la uva.
Desde su viña, Mirador del Valle, ubicada en Cerro Verde en Ñipas, elabora dos mil botellas entre las que destaca su espumante estrella, “Alma Verde”, el cual logró medalla en el concurso Catad’or realizado en 2017.
Hoy su producto, además, se comercializa en la tienda Alma del Itata en Ñipas y Mundo Rural en el Mall Arauco Chillán, dos locales en que se pueden encontrar de los mejores vinos de los valles de Itata y Bío Bío.
“El hecho de que la uva esté tan barata nos llevó sin duda a pensar en embotellar”, recalca.
Presentes también en las vitrinas locales se cuentan los espumantes de la viña Noble Viñedos, de la localidad de Cerro Negro, en Quillón, sociedad de pequeños viñateros que también detectaron que el negocio está en las botellas.
En este caso, una buena fuente para comercializar los productos lo representan las ferias productivas que suelen levantarse a lo largo del país.
“Producimos nuestro espumante Ailin, además de un late harvest “Dulce Misterio” y el coller “Bullicio”, todos de gran demanda” comenta Felizardo Barriga, socio de la Sociedad Agrocomercial y Vitivinícola Limitada, la que produce al año 16 mil botellas.
Apoyo enológico
Pero aunque el diagnóstico es similar, el embotellamiento no garantiza el éxito comercial si no va de la mano de un apoyo enológico para producir vinos de calidad.
Los tres productores mencionados reciben el apoyo del Centro de Extensión Vitivinícola del Sur (Cevdelsur), proyecto de la Universidad California Davis, Universidad de Concepción e Inia y financiado por Corfo.
“En estos casos los productores reciben el acompañamiento de nuestros enólogos, quienes les aportan el conocimiento para que elaboren un vino de calidad que sepa comportarse con éxito en el mercado en especial aquellas tiendas especializadas con un público exigente y conocedor del buen vino”, recalca Susan Aguilera Olate, gerente del Cevdelsur.
“Sin este apoyo no sería posible llegar a competir con nuestros vinos como lo estamos haciendo”, concluye Felizardo Barriga.